viernes, 4 de septiembre de 2009

enseñanzas de lenguas extranjeras

El Requisito de Lengua Extranjera
y la lectoescritura en la universidad

TERESA E. CADAVID G.



A propósito de la lectura y la escritura en la universidad, vale la pena establecer una
comparación: entre la apabullante exigencia del “dominio” de una segunda lengua —culturalmente y
de manera general, preferiblemente el inglés, sabemos por qué— y las exigencias propias de la
competencia en lectura y escritura del español en el ámbito universitario.
Hay una experiencia que se constata a diario en la universidad, al enfrentar como docentes
las dificultades de comprensión de textos y expresión escrita (lectura y escritura) manifestadas por los
alumnos, principalmente en los primeros semestres, y es que si bien muchos de ellos ya hablan esa
segunda lengua —entre otras cosas, porque se les inculcó cultural e institucionalmente esa exigencia
desde los niveles de enseñanza básica y secundaria—, sus habilidades comunicativas en cuanto a la
comprensión lectora y la expresión escrita del español —del cual son hablantes nativos— es bastante
deficiente. Es posible que puedan alcanzar una competencia pareja en el habla corriente de ambas
lenguas, pero habría que ver cómo leen y cómo escriben textos académicos en inglés, es decir, textos
producidos por las distintas disciplinas de la cultura letrada universitaria, no ya los textos informativos
tipo examen Michigan, con los cuales se han familiarizado gracias a la obsesiva preparación, con
ejercicios básicos de comprensión lectora y expresión escrita, incluso desde el bachillerato.
Sin duda, la aprobación del Requisito de Lengua Extranjera da cuenta de un nivel básico de
acercamiento a esa lengua, equiparable tal vez a un nivel promedio de comprensión lectora y
expresión escrita del español en el bachillerato. Y, por descuido de la institución, a través de la
formación universitaria, no se supera ese acercamiento precario a la lectoescritura en ambas lenguas.
Ya en la universidad, los estudiantes frecuentan ese nivel básico; sino, ¿cómo explicar el hecho de
que estudiantes de ciencias humanas de últimos semestres manifiesten las mismas dificultades en
lectoescritura que los que apenas ingresan, así aprueben el Requisito de Lengua Extranjera?
Por otra parte, sabemos que estamos en una sociedad de la información, que no deja casi
tiempo de procesar el excesivo número de datos que nos llegan a través de medios como la Internet,
y esto tiene sus consecuencias frente al conocimiento: si no se procesa (digiere, piensa) la
información, entonces no se alcanza un conocimiento. Ésta es la abrumadora realidad en la que
están inmersos los estudiantes; acuden a los textos en busca de información (datos) que no llegan a
procesar, y entonces fracasan en el conocimiento, en la apertura intelectual del pensamiento hacia
objetos de estudio.

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